Los peritos lo establecieron al cotejar el ADN hallado en la propiedad del líder del clan con el de la hermana de la víctima. El resultado arrojó un 99,99% de compatibilidad.

La investigación que intenta determinar qué ocurrió con Cecilia Strzyzowski, la chica que desapareció en Chaco el pasado 1 de junio, dio un giro con una confirmación de último momento: la sangre que había sido encontrada en la casa de los Sena, el clan acusado de cometer el posible femicidio de la joven, se corresponde con la de la presunta víctima.

Los peritos que llevaron adelante las pruebas lo establecieron al cotejar la muestra genética con el ADN de la hermana de Cecilia. El resultado del examen arrojó un 99% de compatibilidad.

Los rastros de sangre se encontraron en un colchón y un mueble, que la familia Sena intentó desprenderse días posteriores al crimen bajo el camuflaje que los donaba a la gente; y también en algunos sectores de una habitación.

En esa casa la Gendarmería también encontró una billetera y una mochila incinerada y que se presumen son objetos que usaba Cecilia estando con vida.

La vivienda fue allanada en una primera ocasión por la policía de Chaco pero los fiscales revelaron que a falta de stock de luminol es que no pudieron hacer un rastrillaje profundo, cosa que sí se hizo en la segunda vez y se encontró el material hoy analizado y cuyo resultado dio positivo.

Si bien hasta el momento de los huesos calcinados encontrados no se determinó que correspondan a Cecilia Strzyzowski, ésta es una prueba clave para la causa ya que demuestra que la sangre de ella estaba en la escena del crimen tal cual la hipótesis fiscal por la cual hay tres detenidos por el delito de homicidio: Emerenciano Sena, Marcela Acuña y César Sena.

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